“Macri hijo de yuta”, crónica de Ni Una Menos a un año de las políticas de Cambiemos

2017-06-12 - por Migrar Photo


Migrar photo estuvo presente en la tercera versión de la marcha Ni Una Menos realizada en Buenos Aires. A un año de que haya asumido el gobierno de Mauricio Macri, líder de la coalición Cambiemos, las mujeres, las trans y los grupos de diversidad sexual, se movilizaron por las calles de la capital argentina para exigir: el fin de los femicidios, la implementación de una política de Estado en contra de la violencia de género y el cese de los recortes a los planes de protección de la mujer. 

 

Texto Por Pedro Pablo Ramírez y Fernando Santibañez. 

Fotografía por Juan Hoppe.

Migrar Photo.

 

-       “No está pasando ni un colectivo, ni un taxi, por culpa de esta marcha de mierda”. Mujer de unos 50 años hablando por teléfono. Plaza del Congreso Nacional, Buenos Aires, Argentina, marcha Ni Una Menos.

 

Esta marcha incomoda.

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Estela Robledo mira con sus ojos celestes las columnas de mujeres que desfilan frente al Congreso Nacional, sostiene la mirada en el horizonte y desde la entrada de la legislatura se hace de la panorámica completa. Desde allí, la gran masa se expande como una larga hilera que baja hacia la Plaza de Mayo entre camiones de feria, pancartas, banderas, bandas murgueras y olor a choripán. Chori como le dicen acá, porque esta marcha tiene olor chori, gestos de barra brava y ritmo cumbia, también de rock y de todo aquello que suene a identidad nacional.

Hace siete años, Estela no hubiese imaginado que hoy estaría participando en una manifestación feminista, pero en 2010, su ex yerno, luego de varios episodios de violencia y una separación definitiva, decidió utilizar el arma de servicio que la policía le había asignado para asesinar a su hija, Florencia.  Este es el segundo aniversario de Ni Una Menos, la tercera marcha. En lo que va del año, 133 madres como Estela, han perdido una hija producto de un femicidio. En Argentina, una mujer es asesinada cada 26 horas.

El 3 de junio del 2015, mujeres y trans de todo el territorio trasandino, luego de una seguidilla de femicidios, salieron a exigir el fin de la violencia de género. Desde entonces, la jornada se considera un hito y es tema en los principales medios de comunicación, ya que Ni Una Menos, será al otro día portada de Clarín, algo así como El Mercurio argentino, y Página 12, el diario Kirchnerista. 

Este año, son 244 los niños y las niñas  que han quedado sin madre. Números de horror. Estela conoce este sufrimiento, después de la primera manifestación Ni Una Menos fue contactada por mujeres que compartían su espanto: familiares de víctimas de femicidios. Juntas comenzaron un proceso de reconocimiento, educación y compañerismo.

“Esta es mi lucha. Me llamaron del Consejo Nacional de la Mujer y llevo más de un año con ellas. Dejé el psicólogo porque me siento realmente acompañada. Conseguimos la Ley Brisa - un proyecto que ampara a lxs hijxs de víctimas de femicidios - y estamos convencidas de que siendo fuerza ganamos cosas”, comenta Estela con la voz quebrada, mientras sostiene firme, con las  dos manos empuñadas, el letrero que lleva el nombre de su hija junto a una leyenda de justicia.

La marcha Ni Una Menos y las movilizaciones feministas han conseguido en Argentina avances cuantificables:  después de la primera manifestación realizada en 2015,  el promedio de denuncias diarias por violencia familiar aumentó en 146, alcanzando un promedio diario de 591 denuncias. Los procesos por violencia de género también crecieron: si en 2015 hubo 67.685 casos, en 2016 la cifra se elevó a 95.557.

Siguiendo la dinámica anterior, las intervenciones del Estado en contra de la violencia de género experimentaron un 11,6% de alza,  luego de la participación de los Equipos Móviles de Violencia Familiar y Sexual, a cargo del programa “Las Víctimas contra las Violencias”, que fue coordinado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, luego de la primera marcha. 

Ni Una Menos tiene logros, pero los contextos cambian y a un año desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri, líder de Cambiemos, el alza de las tarifas, los recortes del Estado y el desfinanciamiento de los planes contra la violencia de género, han hecho hervir los ovarios de esta marcha. 

Norma Jiménez tiene 64 años, milita en Plenario de Trabajadoras y también es parte del Partido Obrero. Lleva, al igual que todas sus compañeras, un peto naranja con el logo de su organización estampado con letras negras. Una de sus demandas - sostiene - es proteger la independencia y la dignidad de la mujer. En su caso, exige igualar las pensiones con el precio de la canasta familiar. “Hoy el precio de los quehaceres básicos está en razón de unos 16.300 pesos argentinos, muy por debajo de los 6300 que yo recibo como jubilada”, reclama Norma.

El fin de los subsidios estatales es uno de los temas más sensibles de esta marcha, ya que en un año, para ejemplificar, el precio de los servicios básicos subió de la siguiente forma: el agua aumentó en un 375%, el gas se elevó hasta en un 300%, el boleto de transporte hoy cuesta el doble y la electricidad ha llegado a incrementar hasta en un 700% para algunos usuarios. 

Detrás de Plenario de Trabajadoras, se asoma la columna de la Federación Universitaria de Buenos Aires, la FUBA. A la vanguardia del bloque, un pequeño grupo de mujeres identificadas con un peto blanco, ofician como encargadas de seguridad. Detrás de ellas, aparece el lienzo principal del bloque, cargado por unas 20 dirigentas estudiantiles. Finalmente, una gran masa de universitarias con banderas y pancartas feministas forman un bloque que fácilmente llega a copar la cuadra entera. 

Hay que destacar que en esta marcha las mujeres hacen todo, desde la seguridad, hasta la murga. 

Sosteniendo el lienzo principal de la Fuba, se encuentra Verónica Cazas, secretaria general del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. A los gritos, se esfuerza por criticar las políticas del gobierno: “Lo que podemos decir, es que a un año de Macri, vemos como se cierran cada vez más las políticas públicas que defienden a la mujer. En provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se han desfinanciado las casas de trabajo para las víctimas de violencia de género”. 

Efectivamente, el gobierno recortó 67 millones de pesos argentinos, unos 2.800 millones de pesos chilenos, que estaban asignados al Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y a la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, conocido por sus siglas PNA. Ambos espacios, fueron justamente los que acogieron a Estela luego de la pérdida de su hija Florencia.

Al llegar a la avenida 9 de julio, la marcha estalla en cumbia villera. En medio de un columna atiborrada por cientos de banderines triangulares celestes, una furgoneta blanca con parlantes enormes, toca para el bloque popular, una canción del grupo de cumbia Amar Azul. Esta zona es humilde, las banderas van amarradas a los coches, prima la piel morena y la ropa deportiva. Acá milita Maribel Castillo, ciudadana peruana radicada en Buenos Aires, dirigenta del MTR 12 de abril. 

“El gobierno no nos deja constituirnos y no nos da el trabajo digno que merecemos. Somos una pequeña parte sus  recortes y su agresividad. Como migrantes venimos a reclamar por nuestra situación. Tenemos hijos Argentinos por lo que tenemos derecho a un techo y un trabajo”, sostiene Maribel, tras rechazar el decreto con el gobierno de Macri endureció las barreras de entrada para los ciudadanos extranjeros que cuentan con antecedentes delictuales, además de haber acelerado el procedimiento de los trámites en el proceso de deportación.

A diferencia de Chile, esta marcha tienes códigos que responden a una lógica más militante. La escena se repite: cada bloque moviliza su gente con cientos de banderas del mismo tamaño, las consignas son entonadas por una mujer que va de cabeza de grupo, su voz es amplificada por unos parlantes afirmados al acoplado de un camión de feria, que una vez terminada la jornada, se retira cargado de banderas, bombos y platillos hacia alguna villas de la ciudad. Cada cuadra es una amalgama de columnas de diferentes colores.

Dentro de todo este alboroto, una pequeña organización llama la atención, no tiene más de diez días de vida, pero ya dieron mucho que hablar, son  las mujeres  hijas de genocidas. Este grupo nació como reacción a la política del 2x1 que impulsó la Corte Suprema de Justicia en favor del ex represor de la dictadura, Luis Miña. El fallo judicial permite que Miña, condenado a 13 años de presidio por delitos de lesa humanidad, cumpla su sentencia en una menor cantidad de años, ya que a partir del segundo año se comienzan a contar los días de manera doble. Es decir, de los 11 años que le restaban de condena, sólo debe cumpir cinco y medio. 

Las protestas no se hicieron esperar. “Nos pareció que era hora de dejar nuestra lucha solitaria y empezar a juntarnos para, de manera colectiva, decir nunca más, nos parece que es una voz que hacía falta en el tejido social”, sostiene Cristina Lobaiza, hija de un exmilitar condenado por delitos contra los derechos humanos, y agrega: “El genocidio y el terrorismo de estado están muy sostenido por el patriarcado y desde los grupos oprimidos, como las mujeres, nace la necesidad de cambiar el mundo. No es casualidad que la agrupación esté compuesta sólo por mujeres”. Matar al padre - dicen - es matar al patriarcado.

La manifestación ya llega a la plaza de mayo y con ello a su fin. El escenario está instalado en medio del espacio tradicional de las protestas argentinas y está abarrotado por líderes del movimiento Ni Una Menos:  Madres, abuelas, hijas y hermanas.

La multitud va creciendo a medida en que se acercan las columnas que no paran de cantar. Una fila de mujeres, trans y hombres se acerca armando ruido. Entre paraguas rojos, escarchas, pantys y poleras de malla, se acercan las trabajadoras sexuales gritando: “Vamos con las putas, nunca con la yuta”. 

En esta marcha las putas también participan. Dentro del contexto de Ni Una Menos, realizaron durante la semana, el primer encuentro de Trabajadorxs Sexuales de Argentina. El día anterior, al igual que hoy, estuvieron en la plaza del Congreso exigiendo seguridad social, derechos laborales y previsión. Desde su escenario adelantaron los gritos que colmarían las calles 24 horas después. Bajo el riesgo de pagar los platos rotos lanzaron la advertencia: “Basta de decir que Macri es un hijo de puta, Macri es hijo de la yuta”. 

Notas: Esta crónica fue realizada dentro del encuentro Pre-Facción de medioactivismo latinoamericano. 

 

[1] Las cifras se pueden chequear en: http://www.nodal.am/2017/06/niunamenos-las-mujeres-latinoamericanas-vuelven-a-marchar-contra-la-violencia-de-genero/ .

[2] Ley Brisa: http://www.infobae.com/tendencias/2017/04/25/en-que-consiste-la-ley-brisa-el-proyecto-que-ampara-a-los-hijos-de-victimas-de-femicidio/ 

[3] Crónicas de hijas de genocidas:
http://www.revistaanfibia.com/cronica/marche-contra-mi-padre-genocida/ 

http://www.revis.taanfibia.com/cronica/hijos-represores-del-dolor-la-accion/ 

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[4] Video Ni Una Menos, Colectivo Catalejo, Uruguay:

https://www.facebook.com/colectivo.catalejo/videos/824074551075049/